Angela Castañeda Gómez. Creado con Wix.com

Arturo y la ley de la generación

Ya casi acababa el verano, debíamos volver a clases, a Arturo por supuesto no le gustaba la escuela, no compartía el sistema de educación y menos la manera como nos limitaban a los niños. Los profesores además tenían su reserva con Arturo, porque en más de una ocasión él tenía el conocimiento de cosas que nunca habíamos visto, pero él las narraba como si fueran historias que hubiera vivido ... recuerdo en una clase que el profesor estaba hablando de género, hombre y mujer, de las diferencias de cada uno, físicas, emocionales y psicológicas. Arturo, levanto la mano para cuestionar al profesor y sin esperar que le diera la palabra el lanzo su pregunta. Profesor ¿Cómo podemos nosotros como niños, fortalecer nuestro femenino, igual como las niñas pueden fortalecer su masculino? El profesor se quedó aterrado con la pregunta y envío a Arturo a la dirección.


Al terminar la jornada nos reunimos de nuevo, le pregunte. ¿Cómo termino tu día? ¿Qué paso en la dirección? ¿Te respondieron a lo que preguntabas? Arturo hizo un gesto de desconcierto, mi día estuvo bien, el director llamo a mamá para que se presentará mañana para hablar con ella, pero nadie dio respuesta a mi pregunta. Y a que iba tu pregunta, que es eso de fortalecer tu femenino a mi masculino... sonreí porque sabía que cuando Arturo le hacía ese tipo de preguntas a los profesores e iba a la dirección, era porque él ya sabía la respuesta.


Ya sabes que las leyes del universo son perfectas y se complementan, aun si estas en los opuestos, todo es un ciclo. Pues la séptima ley es la generación. Esta ley se basa en los principios de lo masculino y lo femenino. Este género se manifiesta en todas las cosas y funciona en todos los planos, y es un principio que establece la creación y la generación. Es decir la energía masculina es la que genera e impulsa a lo femenino a crear. Pero se necesitan ambos para crear, recuerda que todo en la naturaleza se complementa. Nosotros independiente de si somos hombres o mujeres tenemos estas dos energías la masculina y la femenina y cuando las equilibramos aprendemos nos volvemos mejores seres.


Por ejemplo la energía masculina puede manifestarse en nuestro hemisferio cerebral izquierdo, nos permite ser lógicos y analíticos, procesamos la información desde la razón, nos enfocamos a los propósitos, podemos actuar con autoridad y firmeza, nos permite entender el orden sistémico, lograr cosas concretas, nos ayuda a crear nuestro propio mundo. Mientras que la energía femenina puede manifestarse en nuestro hemisferio cerebral derecho, el cual nos permite concebir las cosas como un todo, un conocimiento intuitivo, ser sensibles y apreciar la belleza, ser creativos y despertar la imaginación, poder ser compasivos ante las necesidades de otros, capacidad de acoger a otros, soltar el control para dejar que la vida fluya.


Equilibrar nuestro femenino y masculino no es otra cosa que ser mejores personas, ser íntegros y poder poner cualquiera de estas características en cualquier situación. Actuaríamos desde la totalidad. Es por esta razón que hombres y mujeres en el mundo actúan con el vacío de que algo falta, de que no hay equilibrio. Entonces pretenden buscar en sus parejas aquello que les falta pensando que el otro lo tiene y por tanto lo complementa. Uno da y otro recibe. Pero todos estamos completos, buscar que alguien nos complemente sería un error.


Arturo me enseño muchas cosas de la vida, lo hacía desde las metáforas, aquellas las historias maravillosas que creaba para que yo entendiera las leyes del universo. Así continúa haciéndolo con miles y miles de personas que lo buscan, pero hace que su mensaje sea más fácil de comprender, lo basa en solo un recurso llamado poder.


¿Si fueras un súper héroe, que poder te gustaría tener? La repuesta que te da Arturo siempre es: tú tienes el poder de decidir, quien eres y que quieres ser. Esta experiencia de vida es sencilla, tú ya la has elegido. Has venido a esta vida para recordar quien eres y con esa experiencia decidir lo que quieres vivir. El lío es que al volver a la vida se nos olvida para que vinimos, dice Arturo… pero tranquilo tarde o temprano volvemos al camino buscando las respuestas que nuestra mente reclama, que nuestra alma ya tiene. Tomar consciencia de ello es volver a nuestro poder, y ese poder se hace manifiesto en las decisiones. Te decía que tarde o temprano buscamos de nuevo volver al camino, al hogar, a la fuente. Cuando algo en nuestra vida no nos gusta, generalmente culpamos, nos quejamos y reclamamos el porque nos sucede esto a nosotros, somos ciegos, sin darnos cuenta que todo cuando está a nuestro alrededor; el mundo, la pareja, la familia, los hijos, la economía, nuestro trabajo, la salud, nuestra vida, ha sido creada por nosotros. Esto que llamamos presente ha sido la concepción de nuestros pensamientos del pasado, ya creado y simplemente se manifiesta cuando hacemos consciencia de ello. Sin embargo en pocas ocasiones nos ponemos a pensar el para que sucede, ese es el maravilloso poder de creación, el maravilloso poder de decisión.


Cuando Arturo comparte esta información con quienes le buscaban, aquellas personas, desde su realidad asiente… y es como si de alguna manera “algo les hiciera el clic” y comprendieran.


Lo que nos impide actuar es el miedo, que puede disfrazarse como duda o preocupación. Estas programaciones son los principales obstáculos para el éxito o la felicidad. Nos paralizan, haciendo que pongamos nuestras vidas en pausa, congelando el tiempo hasta darnos cuenta que todo aquello que nos imaginamos, generalmente grandes tragedias, novelas donde ocurren numerosos desastres, nunca suceden. Será entonces la acción a pesar del miedo, la que nos permite crear un resultado, nos ayuda a salir de la zona de confort que nos impide crecer, adentrándonos en cosas que inicialmente pueden parecer incomodas, pero que al momento que hemos decidido experimentarlas nos damos cuenta que fue sencillo haber dado el primer paso.


Ahora conoces las 7 leyes del universo, tienes el poder. Despierta, y recuerda quien eres. Un abrazo


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