Dante el buscador...

Recuerdo cuando conocí a Dante, era… odioso, bueno odioso es una palabra muy general, así que tratare de contarte, mi primer encuentro con él fue, en una visita en casa de una prima a quien quiero mucho. Su hija estaba de cumpleaños y yo quise pasar a saludarla. Dante había llegado al pueblo y era de eso hombres que pretende saberlo todo, tenía en su boca la palabra exacta y la solución. Según el su trabajo iba siempre de maravilla y a pesar de ser un hombre joven se percibía como un gran hombre de negocios. Era creído, arrogante y pretencioso.


Cuidado, no puedes juzgar un libro por su portada, ¿cierto? Así que esta imagen, era tan solo una primera impresión. Esa forma de mostrarse era su máscara, una fachada, una gran y dura coraza.


Resulta que detrás de ese hombre rudo y pretencioso, se escondía un hombre bello, de corazón noble y bueno. Era inteligente, le gustaban mucho los negocios, muy inquieto, bastante soñador y era de esas personas que busca una idea para hacerse millonario, sabiendo que eso demandaba compromiso y dedicación. Si tuviera que definirlo en una palabra sería… un buscador.


Dante era intenso, sus manos siempre estaban tibias y sufría de calor. Era un soñador despierto y dormido. Podías estar a su lado, tomando una deliciosa taza de café, en el mejor punto de la conversación y de repente, oías un ronquido. Así es, se quedaba dormido de repente y roncaba. Cada vez que te encontrabas con él, tenía una idea de negocio diferente, obviamente el solo te contaba, a muy grandes rasgos en qué consistía, evitando quitarle la magia de lo que sería un estupendo negocio. Venía al pueblo de manera recurrente, era agente comercial de una empresa importante que visitaba los negocios y los proveía de todo cuanto necesitaran. Donde llegaba entablaba conversación y hacia amigos, con toda seguridad de eso salían ventas para su negocio, finalmente tenía una mente millonaria. Al llegar la noche podías verlo en un café, solitario, pensativo, como si buscara algo perdido en su mente.


Un día en el pueblo, hicieron una reunión para celebrar el aniversario de una linda pareja, quienes llevaban ya 50 años de hermoso matrimonio; en esa reunión tuve la fortuna de quedar junto a Dante, en una conversación. Fue en ese momento que descubrí, que detrás de sus intensos y oscuros ojos verdes había un ser diferente a lo que todos creían. Esa noche me di la oportunidad de conocerlo. Me contó todas sus ideas, los cambios y las acciones que emprendía en su trabajo, como manejaba su equipo, sus clientes, los negocios, acciones de mejora para procesos. Tenía una energía inagotable. Todas sus áreas de vida estaban bajo control, pero había una en particular que no mencionaba, sin embargo, por nada dejaría que alguien pudiera percibirlo.


Dante tenía entre sus pertenencias una extraña ruedita, algo muy parecido a una mándala, solo que esta cambiaba de vez en cuando. No era equilibrada y circular, y él mencionaba que si tuvieras que ponerla a una bicicleta irías dando tumbos, sin llegar a ningún lugar. Era su más preciado tesoro, pero le hacían falta piezas para convertirla en lo que él quería. Su ruedita tenía pequeños pedazos, y como si fueran instrucciones de vida, él iba creando acciones para convertirlas en hábitos y así hacer que la ruedita cambiara de forma, hasta lograr un equilibrio total.


¿Quieres conocer cada una de las fichas de esta rueda? en breve te contaré sobre cada una de ellas, acompaña a Dante en su búsqueda ;)

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Angela Castañeda Gómez. Creado con Wix.com