Miguel un ser de luz y amor

Miguel es un viajero fascinante, solo pensar en él te hace suspirar, no porque sea el galán de novelas o el príncipe azul que te invita pensar en el hombre de tus sueños, sino porque todos sus consejos te bajan de la nube en la que vivimos para recordarte estar presente aquí y ahora en la tierra, recordarte a que has venido y cuál es el trabajo que debes hacer. Te invita a despertar de este sueño en el que todos estamos sumidos Miguel es un hombre maduro, de estatura promedio, de cuerpo grueso, mas no gordo, su tono de piel es oscuro, sus ojos negros, sus facciones fuertes y marcadas.


Descendiente de sacerdotes indígenas, de su abuelo había aprendido todo, su sabiduría era no solo lo que habitaba en el espíritu sino en las palabras, en las plantas, en los animales, los elementos. Lo que sabía lo convertía en todo un hombre medicina.


Cuando pienso en Miguel, veo a un hombre lleno de amor. La primera impresión que te da es de autoridad, de conocimiento, quizá es como si en el estuviera toda la sabiduría de 7 generaciones atrás… donde todos somos UNO. Desde el primer momento sientes respeto y admiración. Al tiempo sabes que es tan humano como tú, que come, se cansa, duerme y se fastidia.


Miguel es un hombre lleno de amor, sus palabras son un bálsamo si buscas un consejo, puede que no sea lo que quieres escuchar, porque él te habla desde la realidad como un sistema, contemplando todos los factores, todas las dimensiones, todas las piezas. Cuando debe ser duro lo es, te dice las cosas, aunque no quieras escucharlas y es que en ocasiones desde nuestra alma sabemos que lo que estamos viviendo es el aprendizaje por el que tenemos que pasar porque así lo elegimos, sin embargo, él te recuerda que, no necesariamente debemos pasar nuestras experiencias desde el dolor, el miedo o la culpa. Es decir, ya que has elegido vivir esta experiencia, vívela desde el amor.


¿Y que es el amor? Miguel te enseña que es más que un sentimiento, más que una decisión, que realmente el amor no puede expresarse con palabras, debes elegir sentirlo, vivirlo, experimentarlo y extenderlo. Para llegar a él hay que saber quién eres y serlo. Hay otras dimensiones que complementan el amor como la libertad, la luz, la paz y la alegría. Finalmente comprenderemos que solo el amor existe y que solo el amor es real y que cuando vives en amor tomas consciencia de que eres amor, vida, alegría, paz, luz, sabiduría, conocimiento…


Recuerdo que en algunas de mis conversaciones con Miguel, él me decía que reconocer en nosotros el amor era un primer paso, el trabajo del autoestima, del merecimiento y amor propio nos hace simplemente reconocernos como seres prefectos, creados desde el amor a imagen y semejanza de nuestra fuente. Pero ¿Por qué reconocernos y amarnos nos cuenta tanto trabajo en ocasiones? La respuesta que te da Miguel es muy sencilla, pero no fácil de apropiar. Es porque nos sentimos separados, en ese mundo dual que hemos creado una voz se ha instalado en nuestra mente, su misión es únicamente hacerte sentir culpable y con miedo, pues solo desde esta posición esa voz, que no es otra cosa más que el ego puede tener el control y sobrevivir.


Entonces Miguel sonríe y toma un muñeco de trapo y te dice: al elegir esta experiencia de vida, tuviste que elegir un traje que es tu cuerpo, tú te has creído que eres tu cuerpo, te identificas con él, con tus emociones, con tus dolores sin embargo tu cuerpo es solo un traje que te permite expresar el ser que eres. Si pudieras ver la verdad tan solo un instante te darías cuenta qué no eres tu cuerpo. Que es un centro y no tu templo. Ahora bien, cuando logras des-identificarte de tu cuerpo comprendes que el espíritu que lo habita es perfecto y ahí eres amor.


El segundo paso es comprender que para vivir la experiencia que elegiste para esta vida, están las personas con quienes te relacionas y van, desde un encuentro casual en un

transporte, o un ascensor, pasando por personas con la que tienes contacto por algún tiempo como amigos de colegio, compañeros de trabajo y aquellas personas que siempre estarán en tu vida como son tus padres, tus hijos y en ocasiones tu pareja. Es solo a través de las relaciones con las otras personas que puedes experimentar tu vida. Cuando reconocemos al otro (en cualquier nivel de relación en el que se encuentre) como un igual a nosotros, porque somos nosotros mismos viviendo otra experiencia aprendemos a enseñar, recordar, compartir o dar. Cuando te conectas con el amor, estas extendiendo todo aquello que ya eres.


Miguel es tu propia consciencia en un tiempo más adelante, si quieres conectar con el amor y extender hacia los demás sin expectativas intenta lo siguiente, cuando percibas carencia en alguien extiende tu consciencia de abundancia, si ves violencia de algún tipo, extiende paz; si lo que ves es enfermedad extiende salud y si fuera tristeza o dolor extender alegría o paz. Ahora bien, la pregunta que le harías a Miguel sería: ¿Cómo puedo yo extender algo que no tengo, como puedo extender la comprensión en pareja si estoy sola por ejemplo? … Miguel con su inmenso amor te respondería: precisamente si quieres experimentar en ti la consciencia de comprensión que ya eres, debe extenderla, y recordar al “otro” que ya es comprensivo con su pareja.


Si tú quieres experimentar abundancia, debes recordar al otro que es abundante … para reconocer tu belleza debes recordar al otro cuan bello es…para vivir en paz, recuérdale al otro que ya es paz. Para hacer este ejercicio simplemente concéntrate en tu corazón y siente una vibración de paz y confianza, imagina que te comunicas con un cuerpo de luz del otro. Así verás el amor en todo y en todos, conectarás con tu espíritu, recordaras quién eres a través del otro.

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Angela Castañeda Gómez. Creado con Wix.com